Los ríos del Pacífico nariñense no son solo agua: son memoria, son camino, son vida. A lo largo de sus orillas, las mujeres negras han tejido comunidades enteras, transmitiendo saberes que se cuentan de generación en generación.
En Tumaco, Barbacoas y Roberto y Magüi Payán, el río es el hilo que conecta los territorios. Por él viajan las palabras, los remedios, los alimentos y también las luchas. Esta crónica recoge algunas de las voces de las mujeres que caminan junto al agua.
«El río habla cuando lo escuchas», dice una de las abuelas. Y en esa escucha está la clave de un territorio que se defiende con identidad y organización.